Las emociones negativas influyen en la enfermedad coronaria.

Las características psicosociales y emocionales colaboran en aumentar la enfermedad coronaria. Hay evidencia extensa de que los eventos vitales estresantes juegan un papel en la precipitación de eventos de enfermedad coronaria clínicos agudos. El papel de factores sociales, es principalmente función de la disponibilidad de redes de apoyo social, aunque también parece ser importante en la moderación del impacto de los eventos estresantes de la vida cotidiana.

El estrés y los patrones de conducta tipo A (ira/hostilidad) y el patrón de conducta tipo D que ha mostrado ser un factor de riesgo cuya contribución al padecimiento de enfermedad coronaria se encuentra por encima de los factores de riesgo clásicos como la presión arterial sistólica, el colesterol en suero y fumar.