Lo que importa no es lo que la vida te hace, sino lo que tú haces con lo que la vida te hace.

El dolor, la soledad y los trastornos que acompañan al duelo no tienen nada de “anormal”, hay algunos síntomas que deberían hacer que acudiéramos a un profesional o a alguna persona de nuestro entorno que pueda ayudarnos: grupos de apoyo o profesionales.

En el caso de que presente algunos de los siguientes síntomas puede ser el momento de buscar ayuda: intensos sentimientos de culpa, pensamientos de suicidio que van más allá del deseo pasivo de “estar muerto” o de poder reunirse con su ser querido, inquietud o depresión prolongada, síntomas físicos, (pérdida o aumento de peso, etc.).

Sus amigos y seres queridos se distancian por una ira incontrolada. 

Abuso de sustancias.