El dolor es una experiencia con un amplio número de factores; biológicos, psicológicos y sociales.

Si el dolor es caracterizado como psicógeno se asume la inexistencia de causa orgánica que justifique las quejas del paciente, aceptándose un origen y mantenimiento psíquico.

Este tipo de dolor está ligado a la inexistencia de justificación orgánica alguna para las quejas del paciente y a diagnósticos tales como: hipocondría, trastorno de conversión, alucinaciones depresivas, etc.

En todo tipo de dolor tienen importancia los aspectos psicológicos, con  independencia de la causa que de origen o mantenga del dolor. Esto es evidente tanto en el dolor crónico como en el agudo. La referencia a la lesión del deportista en plena competición, cuyo dolor no impide que continúe su actividad. También en el caso del dolor crónico, la actividad del paciente, la focalización de la atención, sus pensamientos, atividad emocional, etc., influyen significativamente en el dolor.