El cerebro forma parte del órgano sexual, si este no está bien repercute en las relaciones sexuales.

Las disfunciones se asocian con distintas alteraciones de alguna fase en el ciclo de respuesta sexual: deseo, excitación/meseta y orgasmo. Además puede aparecer dolor, fobia al sexo, etc.

Algunas veces, las disfunciones pueden ser consecuencia de trastornos orgánicos o físicos (diabetes, hipertensión, hipogonadismo, trastornos pituitarios o medulares…), o de la ingestión de diferentes sustancias (antihipertensivos, antidepresivos tricíclicos, alcohol, derivados del opio, diuréticos, barbitúricos…), en la mayor parte de los casos se aducen a causas “psicológicas” para explicarlas. Así mismo, es raro que pueda achacarse  a un solo factor la aparición de una disfunción, al contrario, en la mayoría de los casos pueden señalarse diferentes factores que con mayor o menor importancia contribuyen al desarrollo de la disfunción.

Clasificación:

Impulso sexual excesivo.

Ausencia o pérdida del deseo sexual.

Rechazo y ausencia del placer.

Fracaso en la respuesta genital.

Disfunción orgásmica.

Eyaculación precoz.

Dispareunia no orgánica.

Vaginismo no orgánico.